Por: Dr. Javier Leuchter I

Ya pasó y se fue volando la Navidad.
También con ella la gasolina y la promesa de solución se fueron con Santa.
Fue simplemente un fin de semana. Un suspiro, ni siquiera un puente para tener esa sensación de descanso. Hoy regresan algunos a trabajar, otros siguen con un merecido descanso. Aun falta una semana para dar fin al año viejo. El nacimiento del año nuevo y lo que nos deparará.
Recuerdo las navidades cuando era pequeño. El día anterior no podía dormir, mi hermana y yo nos la pasábamos espiando pues en la tradición familiar es Santa Claus quien, después de evaluar nuestro comportamiento, nos dejaba regalos.
Mi hermana, menor que yo, ha sido más perspicaz. Con alguna pregunta me hacia dudar. En esa época era más ingenuo. Ella siempre quería estar despierta y yo esconderme tras las sábanas de mi cama para aguardar. Esa sensación que sientes en medio de la “panza”. Cosquillitas difícil de describir. Finalmente el cansancio, el aburrimiento nos vencía. Era ella quien con su vocecita me levantaba para decirme:
-¡Ya llegó!
Como impulsado por una fuerza especial saltaba de la cama, salíamos del cuarto, bajábamos las escaleras y veíamos las luces del árbol prendidas quedando maravillados de lo que teníamos ante nuestros sorprendidos ojos: ¡Juguetes!
Mis padres, cómplices del evento, siempre disfrutaron vernos tan felices e ingenuos.
El tiempo pasó y me tocó hacer lo mismo con mis hijos. No tuvieron ni la menor idea de cómo lo hacia. Aunque mi hermana descubrió que eran mis padres y me lo dijo. Yo tuve mucho cuidado con mis tres hijos.
-¡Si, ellos sospechaban!
Ya saben los amigos de la escuela, los rompe-ilusiones, pero fui firme.
La navidad siempre fue una época en la que ellos crecieron ilusionados, aun conservo las cartitas que guarda mi esposa en una lugar especial. Ver la cara de sorpresa al abrir los regalos, algunos de ellos escondidos para hacer la tarea más difícil pero divertida. Una “llamada” de Santa Claus, el 24. Unos cascabeles tintineando en la noche.
Hoy, también ya paso eso, pero el recuerdo persiste y la tradición continuará con mis nietos. Ya los veré cómo celebran la Navidad. Los recuerdos que tienen y cómo lo harán con sus hijos.
Esta semana dejaremos pasar, como una suave neblina ante nuestros ojos, los problemas que nos esperan tan solo al iniciar el año. Al igual que me sucedía en la víspera del 25 de descimbre, esa sensación de cosquilleo, lo siento ahora.
¿Qué significa?
Algo ¿bueno?, o, ¿malo?
Por lo pronto hay indicios de acercamiento por parte del presidente electo americano, Donald Trump y un empresario mexicano Carlos Slim. Las apariencias pueden engañar, podremos pensar que no habrá entendimiento, solo son ilusiones.
También hubo reunión entre el Secretario de Hacienda Antonio Meade y el Gobernador del Banco de México Agustín Carstens quienes sostienen las varitas mágicas de la economía. Con un toque y pases mágicos podrían transformar nuestro país en un momento. Un momento que podría ser de ilusorio crecimiento o de realidad destructiva. Espero que la ilusión desaparezca para transformarse en un momento de construcción y creatividad.

La navidad para muchos mexicanos que viven en la pobreza se ha mantenido por la ilusión de la demagogia, del control Gubernamental, del “statu quo”, del beneficio contenido en la ignorancia. Esa sensación de cosquilleo en sus cuerpos de muchos hombres y mujeres que indican hambre, abandono, abuso.
Las promesas de PEMEX, de los gobernantes y funcionarios de que la solución estará por llegar. Sin embargo permiten la especulación en espera de incrementar 22% los precios en la gasolina.
Es nuestro regalo de Navidad.
¿Qué hicimos al respecto?
¿Qué hizo el Gobierno, conformado por los tres poderes de la República?
La verdad.
-¡Nada!
Ilusiones, que con pases mágicos se hacen para engañar la percepción de los sentidos.
El engaño, la decepción, son parte de nuestro entorno. La navidad fue (es) la excusa para mitigar y soslayar la realidad que vivimos.
Ya pasó. Con ello se levanta el telón para dar oportunidad en el escenario al número primo 2017, un año que indica crecimiento y en el horóscopo chino (comienza el 28 de enero del 2017) será el año del Gallo de Fuego que conlleva de rectitud, justicia y logística.
Esperemos atentos y estemos preparados, alertas.
10-9-8-7….llegó 2017.
¡Feliz Año!
¡Hasta la próxima!
Comentarios: dr_rethcuel@yahoo.com