Se dice que la palabra afrodisíaco data de 5.000 años por lo menos., el termino afrodisíaco deriva del mito de Afrodita, la diosa griega del amor, que surgió desnuda de la espuma del mar de Cythera en el siglo VI, a. de C.; nacida del mar una vez que Cronos castró a su padre y lanzó los genitales al mar. Homero la señala en su himno como responsable de poner el deseo en las fieras, los hombres y los dioses, hasta hacer extraviar la razón de Zeus.
Aun cuando existen varios significados para el término “Afrodisíaco” se puede considerar afrodisíaco a todo lo que nos provoca el instinto sexual. El placer sexual es uno de los más codiciados y buscados por la especie humana.
De hecho el hombre se ha ocupado del amor y de los afrodisíacos desde que la historia es historia. En todas las culturas se han preparado brebajes y pócimas de amor, ungüentos y prácticas rituales para atraer al sexo opuesto, potenciar la sexualidad y la fertilidad.
Afrodisíaco es una sustancia que aumenta el apetito sexual de las personas. Las frutas exóticas y tropicales como el mango, la papaya, piña, plátano, las fresas y los frutos secos suministran un delicado estímulo afrodisíaco. Las especias como la pimienta, canela o la albahaca y el romero. Son esenciales para realzar la virtud afrodisíaca.
Hay algunos productos como el ginseng, que desde hace muchos años está siendo utilizado por los orientales, así como un sin fin de productos, de los cuales no ha sido demostrada su efectividad.
Algunos de estos “afrodisíacos” tienen un fundamento científico, pero la gran mayoría actúa simplemente por medio de la imaginación. Desde la antigüedad la humanidad ha probado diferentes posibilidades en la intensa búsqueda de nuevos productos. La prodigalidad en la comida está en permanente relación con la satisfacción sexual, ya que se utilizan expresiones ordinarias para denotar actividades sexuales, como: comer, morder, chupar, etc. Los afrodisíacos es lo que une la gula con la lujuria.
Los afrodisíacos se han asociado con los productos marinos, quizás por asociación con Afrodita, símbolo de lo sensual, erótico y placentero. Casi todo está inventado y probado. La búsqueda de fortalecer la virilidad masculina y evitar la indiferencia de las mujeres a través de las virtudes estimulantes de los alimentos, es tan antiguo que se pierde en la noche de los tiempos.
Dentro del contexto hindú el sexo era considerado sagrado, sostenían que un buen entendimiento de las técnicas amorosas en el ámbito sexual, provocaba una mejor calidad de vida tanto física como espiritual. De otra forma en los textos eróticos árabes, se destacan el valor de los perfumes, fragancias y cosméticos para multiplicar el placer sexual.
La Edad Media está llena de relatos donde las pócimas amorosos cumplen la función de volver locos a los que los beben como el que desencadenó la tragedia de Tristán e Iseo que no era más que un buen aguardiente de hierbas que preparaba la madre de Iseo. No hay ninguna pócima que pueda torcer las voluntades o el deseo humano, pero sí hay bebidas que abren la puerta a lo que ya se está cociendo dentro.
(Continuará la próxima semana)

Pasión morada
Ingredientes:

35ml ml de ginebra
25ml de jugo de limón natural
10ml de jarabe natural
Un chorro de licor de moras
Preparación:
Llenar un vaso bajo con hielo picado, añadir la medida de ginebra, verter el jugo de limón y el jarabe. Añadir posteriormente con toques muy lentos en el centro del vaso el licor de moras. Decorarlo con una mora natural y una rodaja de limón o con un pétalo de rosa morada.