Epígrafe:
En un mundo tan globalizado las noticias buenas caminan lentamente, las noticias malas y las terribles, que nos enojan y nos producen desconcierto ahora las conocemos en minutos de lo que pasa en el mundo y como el mundo está tan descompuesto, también crea un sentimiento de incertidumbre.

Hemos iniciado este año dentro de un ambiente lleno de rencores, de enfados, inconformidades y sobre todo con ganas de manifestar un posible enojo, a veces sin fundamento contra la primer persona o institución que se nos atraviese. Nos dicen que son palos de ciego, pero también duelen. En ese coctel se han reunido algunos ingredientes desagradables: el alza del dólar, el aumento en los precios de las gasolinas, corrupción generalizada, impunidad, las constantes amenazas del que todavía no es presidente de Estados Unidos y aquí en León la inconformidad de los leoneses con el aumento del pasaje en el transporte público.
No sabemos ni por donde comenzar, vemos con tristeza que con cualquiera de los anteriores puntos señalados podríamos tratar de entenderlos y posiblemente buscarles solución, pero nos encontramos que todo está en manos de los grupos poderosos y también de las decisiones de los gobiernos de los tres niveles. Nos cuesta trabajo inicialmente aceptarlos, resignarnos y es cuando algo dentro de nosotros nos llama a inconformarnos inicialmente y va en incremento hasta llegar al insulto, a la agresión y al vandalismo, y el “yo primero” como que a veces prevalece sobre la posibilidad de buscar la justicia para todos y nos volvemos selectivos y formamos grupos de inconformidad a veces sin razón.
Esto se ha traducido en lo que las autoridades nos dicen que lo entienden y comparten, pero no nos dan ninguna solución y solamente hay escusas y buenos propósitos a futuro; en primer instancia enfrentamos cerrazón y tratar de convencerlos de lo que aunque quisiéramos no lo podemos soportar. Si analizamos un poco, tratando de explicarlos y no buscar partido o rebatir a quienes expresan sus opiniones, encontramos que la mayor parte de los problemas que tenemos en México nos vienen del exterior y los compartimos necesariamente con muchos países que están en igual o peores circunstancias.
En un mundo tan globalizado las noticias buenas caminan lentamente, las noticias malas y las terribles, que nos enojan y nos producen desconcierto ahora las conocemos en minutos de lo que pasa en el mundo y como el mundo está tan descompuesto, también crea un sentimiento de incertidumbre.
Hay otros asuntos que aparentemente son problemas gravísimos y podemos quizá buscar la solución de una manera diferente en mesas de diálogo, en labores de convencimiento de una manera sensata y no agresiva y respetar sobre todo a quienes piensan o actúan de una manera diferente y que no queremos aceptarla como propia.
Hay una palabra llamada “gasolinazo” que de repente se ha vuelto popular y todo mundo lo utilizamos de diferentes maneras, pues simplemente a todos nos afecta, este primero de enero las gasolinas, después de un fin de año de desabasto, con escusas de roturas de ductos y robos de combustible, y cuando había aquellas colas de propietarios de los automóviles para recargar sus tanques de combustible nos encontramos con que hay un aumento de un 20% aproximadamente y eso ha desatado la ira de casi todos los sectores de la población.
El gobierno en voz del Presidente Peña Nieto, este miércoles, en cadena nacional expuso los motivos de este aumento en los precios ya que según él expresó el problema nace en que el precio de las gasolinas aumentaran a nivel internacional y como nosotros importamos el 60% de las gasolinas, principalmente de Estados Unidos, porque nuestras refinerías son obsoletas e improductivas han hecho que se dé este aumento e insistió que la parte que le corresponde recibir al gobierno de la venta por litro, que es de aproximadamente el 40% no significa un impuesto y que el gobierno no va a recibir un dinero adicional; también expresó que antes se manejaban precios artificiales de gasolina porque estaban subsidiados durante anteriores administraciones y citó como ejemplo que en el pasado sexenio se gastó muchos miles de millones de pesos para sostener con un subsidio a las gasolinas y literalmente dijo que los habíamos quemado, y nos trató de convencer que eso a futuro va a ser benéfico en los próximos años y como dijera aquel: Si es que todavía aguantamos y podemos seguir adelante. Habló de la seguridad de la educación de nuestros hijos, de pagar los créditos que debemos sin tanto apuro, sobre todo los de INFONAVIT, y muchas cosas más, y terminó deseándonos Feliz Año Nuevo.
Si lo vemos con buena voluntad, como que tiene cierta lógica; sin embargo, el habló de 190,000 millones de pesos de reducción en el gasto público, sueldos y salarios y hay comentarios de instituciones y muchos escritores y amigos que sí pudo rebajar esa cantidad, que siga y rebaje otros 100,000 millones o más del gasto corriente y los gastos que originan las elecciones pues según se tiene estimado son miles de millones de pesos tirados pretextando buscar una democracia que no hemos alcanzamos, para disminuir el enriquecimiento que de todos es sabido de la clase política. Y con este ahorro se podría bajar el precio de la gasolina
Debemos de entender todos los mexicanos que hay que respetar el derecho a la libre expresión y manifestación pacífica de las ideas en eso estamos todos de acuerdo pueblo y gobierno, lo que no podemos aceptar, bajo ningún concepto es que con el pretexto de estas inconformidades que ya conocemos se empiecen a vandalizar y saquear tiendas de autoservicio, departamentales y muchísimas otras más de otras clases. Así no se solucionan las cosas, robando, golpeando y destruyendo no se construye; nos denigra como pueblo y como mexicanos. No es posible que cientos de estos negocios ya hayan sufrido enormes pérdidas multimillonarias al ser vandalizadas por delincuentes y que también son azuzados irresponsablemente por redes sociales que incitan a la violencia de una manera irresponsable.
Lamentablemente todo esto tiene un fondo político, que en este momento lo desconocemos, pero que por ningún motivo es admisible.
Estamos también con la terrible amenaza de lo que el Sr. Trump llegue a hacer, y ya empezó a destruir nuestra economía. En San Luis Potosí la cancelación de la inversión de Ford, de alrededor de 1600 millones de dólares, que iba a reflejarse en 3500 empleos directos y ahora está cancelado y esto ha sido un golpazo terrible para ese estado y cuidado porque si este señor cambia el Tratado de Libre Comercio, las empresas asentadas en el Puerto Interior, de León y varias ciudades del estado, que son el orgullo guanajuatense de logros de autoridades y satisfactores para muchos empleados que están trabajando allí pueden dañarse seriamente por los obstáculos aduanales que propone Trump, ni por un momento deseamos ni pensamos que esto suceda, pero hay tormentas que se avecinan, que vienen del norte y que pueden causar muchos daños.
Seguiremos platicando sobre los temas actuales y nuestro mensaje es de obremos con tranquilidad, con mesura, buscando soluciones, que quienes no justifiquen un aumento en los precios no lo hagan, porque entonces vendría una cascada que no sé de qué dimensiones pudiera afectar, sobre todo a las clases más pobres de nuestro México. Ojala y el gobierno tenga la sensibilidad de ayudar a su pueblo buscando soluciones y no en la actual cerrazón que estamos padeciendo.