Un joven de 24 años de edad fue ultimado de varios impactos de bala la mañana de este jueves en el camino a la comunidad de Capellanía de Lorea.

EL ÚLTIMO DÍA DE SU VIDA
Jorge de Jesús N. se dirigía a su trabajo, daban las 7:30 de la mañana de un día común y corriente para el joven, quien diariamente pasaba por dicho camino para llegar a la fábrica de calzado en la que laboraba desde hacía años.
Uno de sus familiares narró que Jorge todos los días pasaba en su bicicleta rumbo al trabajo, ayer hizo lo mismo pero ya no pudo llegar a éste.
Dijo que era uno de sus sobrinos y que era un muchacho de bien, que ni siquiera tomaba.
Al llegar a medio camino, Jorge fue interceptado por uno o varios pistoleros, quienes le apuntaron a la cabeza y le soltaron varios balazos; las heridas fueron contundentes y acabaron con su vida.
Su cráneo quedó casi desecho a decir de sus amigos, quienes acudieron a identificarlo y a tratar de auxiliarlo.
Los familiares narraron que Jorge aún respiraba cuando llegaron al sitio, por lo que pidieron auxilio a la Cruz Roja, sin embargo fue después de dos horas que llegó el servicio médico, pero el joven se había desangrado, el dolor había terminado.
El hecho fue reportado como un atropellamiento, sin embargo las autoridades de la Policía Estatal solicitaron ayuda de la agencia especializada en homicidios.
Su madre llegó al lugar, estaba desecha. Sus hermanas y otros familiares la acompañaban, no podían creer lo que pasaba, y “por qué a mi hijo”, preguntaba la madre entre sollozos.

PRONTO SE CASARÍA
Jorge de Jesús era originario de Capellanía de Lorea, todos lo conocían y también sabían que en unos meses se casaría.
Tenía muchos planes y una vida por delante, comentó su familiar mientras repetía que era un muchacho de bien.
El dolor toma otra dimensión para los familiares cuando al sitio llega el Servicio Médico Forense (Semefo), saben que Jorge está muerto, que no lo verán más.
Los agentes de la Policía Ministerial preguntan a la familia quién los acompañará para dar parte e iniciar con los trámites. Les informan que el cuerpo será llevado al anfiteatro para practicarle la necropsia y determinar las causas de la muerte.
Todos están tristes, pero los más tranquilos suben a la camioneta del Semefo, la cual va haciendo custodia a aquella que lleva el cuerpo ya sin vida de Jorge.
La incógnita está en el aire, por ahora nadie sabe quién fue su agresor, ¿por qué lo asesinó?, ¿conocía el joven a su atacante?
Incluso, se preguntan si Jorge cometió algún error, si tomó una decisión equivocada para que fuera asesinado con tanta saña.
Una novia ya no llegará al altar, y muchas preguntas quedarán en el aire, tal vez por siempre.