Una buena forma de conocer un lugar es comer lo de los lugareños. Aquí no hablaremos de restaurantes, sino de los alimentos que les gusta y disfrutan la gente de la ciudad en sus caminatas, después de salir de un bar o lo que te ofrecen en las fiestas.

En primer lugar están los tacos. Sí, la comida más conocida del país. Así como es de extenso, es la forma de los tacos, sus recetas y las maneras de comerlos. Los tradicionales de la región son los de bistec, chorizo, costilla, cabeza de res, cabeza de puerco, tripa, buche, etc. El bistec es carne de res o puerco asada en la plancha y picada después de cocinada. El chorizo es carne molida de puerco, preparada con chile rojo, vinagre, cebolla, ajo y más especias, cada carnicero tiene su receta y la cuida mucho. El chorizo también es asado en la plancha, se deja desgrasar y se pica: se reconoce por su color rojo intenso y un aroma característico. La costilla de res se cocina a fuego lento, lo mismo que el buche, la cabeza de res y la cabeza de puerco. Suelen tenerse al vapor cuando uno los consume. En la región es importante que lleven un acompañamiento: cebolla asada, chiles asados, cebolla picada y cilantro, hay quien pone papas asadas o nopales. Las salsas son de suma importancia: la mayoría son de tomatillos verdes de hoja cocidos en agua, con chiles de árbol. Durante el tiempo de cuaresma, encontrarán desde el miércoles de ceniza y cada viernes, tacos de pescado: es filete rebozado en pan, picado después de ser frito y acompañado con un pico de gallo (jitomate, cebolla, cilantro, chile serrano y limón), un poco de lechuga, mayonesa y salsa verde (tomatillos de hoja, chiles serranos, ajo, cebolla y cilantro).

En cada barrio y en cada colonia, hay un puesto tradicional. Casi en cada esquina encontrarán un puesto. Lo mejor es comer donde hay mucha gente.

Desde hace un par de décadas han entrado los tacos al pastor tipo Oaxaca. Los tacos al pastor son originarios de Puebla; una versión sincrética de la Shawarma: carne que se cocina en un trompo. Al igual que la Shawarma, la carne al pastor es muy condimentada. Pero los condimentos que usan los poblanos y los oaxaqueños son muy distintos. En León, lo que más encontraremos son Tacos de Pastor estilo Oaxaca. Son reconocibles por el “Trompo”: una torre de carne roja, más ancha arriba y delgada abajo. Se cocina a fuego directo y se corta finamente. Ver al taquero preparar los tacos es un espectáculo: cortan finamente y con un movimiento inesperado de muñeca hacen caer un trozo de piña en el taco.

Otro plato, ahora sí muy tradicional de la ciudad es el Fiambre: diferentes carnes frías: jamón, queso de puerco (Áspic), mortadela, salchichas, repollo (col), patas de puerco encurtidas, cuero de cerdo encurtido, zanahorias, papas, nopales también encurtidos. Se condimenta con vinagre de piña, limón y chiles encurtidos. Es un plato tradicional que se come el día de muertos y el domingo de gloria (el último domingo de semana santa). Esto se acompaña con un agua de limón que lleva trozos de betabel y pepino, picados muy finos.

Hay tres platillos totalmente tradicionales en la Ciudad: la guacamaya, los tacos de nada y la tostada de cueritos. No hay fiesta que se precie de serlo, donde no se ofrezca como tentempié o botana, cualquiera de estas tres cosas: la guacamaya es una torta con chicharrón (piel de cerdo, frita hasta estar crujiente) y una salsa de jitomate, cebolla y chile de árbol seco; se acompaña con limón y a veces se le pone aguacate. Los tacos de nada son simples tortillas dobladas y fritas que se acompañan de la salsa arriba descrita y salsa picante de botella, cueritos encurtidos y limón. La tostada de cueritos sólo se diferencia de los tacos porque la tortilla no está doblada. En ocasiones, en lugar de las tostadas o los cueritos, se ofrece el duro de puerco con la salsa. Todo esto se come con la mano. Aquí hay que recordar: si un mexicano dice que pica poquito, es picante; si dice más o menos, es muy picante; si afirma que pica, cómelo bajo tu riesgo: pica demasiado.

Otros platillos a probar son los duros preparados: fritura de harina, con repollo, salsa pico de gallo, crema y salsa de bote. Esta es una exquisitez infantil: todo leones que se precie de serlo los comió a la salida de la escuela. En los barrios es sencillo encontrarlos en puestos fuera de las casa. En las colonias más populares, no se les pone nada más que salsa de bote y limón.

No podemos olvidar las nieves caseras. Son importante que hay un barrio que ofrece una miríada de sabores cuando lo visitas: San Juan de Dios. Imprescindible ir.

Estos sabores los encontraremos después en muchos restaurantes de la ciudad, más elaborados y sofisticados. Pero salen de la vida cotidiana, de salir a pasear por la ciudad.