Actualmente, el barrio de La Llamarada es uno de los pocos que mantienen viva la quema del judas del Domingo de Resurrección. Sin embargo, el recuerdo permanece en los habitantes de lugares donde antes se celebraba, como es el caso de la calle Manuel Doblado en San Juan de Dios.

En San Juan de Dios se llevan a cabo obras de remodelación del jardín, y los hombres y mujeres de la tercera edad evocan cuando había más árboles y tradiciones que, con el paso de los años se han ido perdiendo.

José Navarro Barajas nació en San Juan de Dios. Se ha dedicado, desde muy pequeño a vender periódicos, hace más de 50 años. Hoy en día la quema de judas en San Juan de Dios ya es solo un recuerdo, pero Navarro lo tiene muy vigente en su mente, su corazón y sus palabras:

“En aquel entonces los que éramos jóvenes nos reuníamos para hacer coperacha y comprar a los judas que quemaríamos el domingo. Le poníamos el nombre de la persona que nos caía peor, o el que nos caía mejor, o el que tenía más años. Además del dichoso judas quemábamos un torito. Andábamos por todas estas calles de dios hasta el mero momento… pero hoy en día todas esas tradiciones se han ido perdiendo”.

Manuel Doblado, Juan Valle y Vicente Guerrero: Fueron algunas de las calles donde se llevaba a cabo la quema. Hoy en día, se sabe que la pólvora es más peligrosa, y los judas son más costosos.

“Ahora sí que le queda bien el nombre: el Barrio viejo de San Juan de Dios”, concluye José. “Hace quince años vi la última quema, según me acuerdo”.

CUARESMA DE ANTAÑO

Fernando César García es también residente de San Juan de Dios. Recuerda la quema de judas, cuando los vecinos de aquel entonces le dedicaban su tiempo durante Semana Santa. En aquel entonces se guardaba mucho respeto y compostura durante la llamada “Semana Mayor”. No se iba al balneario, no se disfrutaba: “ni prender el radio y escuchar música. Se guardaba mucho respeto al señor”, recuerda.

No era sino hasta el fin de semana cuando se escuchaba música. Por lo general rock, tríos, César Costa, Los Beatles, la orquesta de Luis Alcaraz, etcétera.

Finalmente, María Elena Portillo señala que en sus tiempos, los días santos así como el fin de semana de gloria y resurrección eran muy bonitos, pero “ya no se ve como antes”.