El taller de elaboración de artificios pirotécnicos que explotó este martes en la comunidad de Nápoles contaba con un permiso general otorgado por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) para dicha práctica.
Cerca de las 2 de la tarde las autoridades fueron alertadas sobre el lamentable suceso que cobró la vida de padre e hijo y dejó a otro joven con lesiones de consideración.
Testigos auditivos señalaron que “se escucharon dos detonaciones, nada más”, lo suficientemente fuertes para romper los vidrios de las ventanas que forman parte de las casas ubicadas a varios cientos de metros de distancia.
Las víctimas fueron Martín de 45 años, Alan Guadalupe de 20, así como su hermano Leonardo de 25.
Elaboraban principalmente ‘castillos’, que son una estructura alta conformada para lograr una gama espectacular de efectos, coloridas luces, sonido y figuras a través de pirotecnia.
Aunque autoridades no han informado sobre el origen del siniestro, el director de la Unidad Municipal de Protección Civil, Miguel Ángel Cuevas Anaya, confirmó que el denominado polvorín por los relacionados con el sector, tenía autorización bajo numeral PG 1662.
Ésta permite la compra, almacenamiento y consumo de sustancias químicas para la fabricación, almacenamiento y venta de artificios pirotécnicos. El registro se hacía notar en unos de los blancos muros del pequeño inmueble ubicado a unos metros de la carretera.

ANTECEDENTE
Un hecho similar se dio hace alrededor de un año en el mismo sitio, “pero no había gente, estaba solo”.
Al ser cuestionado sobre las causas de lo ocurrido, mencionó: “No tenemos conocimiento y no nos aventuraríamos a decir la causa porque solamente los peritos en explosivos e incendios pudieran determinarlo”.