Después de un total desastre y una noche iluminada por las llamas del incendio, la situación en Valle de León volvió, -aparentemente- a la normalidad, con el apoyo de las autoridades y otros vecinos del lugar, entre el humo y las cenizas reanudaron sus actividades.
La noche del sábado, alrededor de las 8:30, comenzó un incendio en una recicladora, que se extendió a una bodega y un estacionamiento. Durante los hechos, tres personas fueron atendidas en el lugar por paramédicos de Cruz Roja por crisis nerviosa. La Dirección de Tránsito Municipal cerró la circulación del bulevar Hermenegildo Bustos y buscó vías alternas para que la ciudadanía llegara a su destino de forma segura.
Fueron cerca de 3 horas que la vialidad estuvo cerrada por la protección de las personas. Personal del Heroico Cuerpo de Bomberos solicitó trabajo cerca de 4 horas para sofocar en su totalidad las llamas.
Al día siguiente, los colonos de Valle de León continuaron con sus actividades. Al lado del terreno hay un campo de fútbol donde niños y jóvenes juegan los domingos, entre ellos José Luis Zendejas, quien vive cerca de la zona del siniestro. Al día siguiente, llegó a jugar, mirando el extremo del campo, que empezaba a consumirse por las llamas y ahora lucía negro.

LO PEOR
María Inés Ramírez no vive en Valle de León, pero sí tiene un negocio de botanas llamado “Robert”. Le marcaron por teléfono la noche del jueves, y ella y su familia se dirigieron al lugar, temiendo lo peor. Por fortuna el fuego no se extendió.
Otro caso fue el de Alejandro Cervantes, quien recuerda las llamas y las explosiones durante la noche.
Al día siguiente, los habitantes de Valle de León fueron a ver el lugar, entre ellos el joven Ulises Gabriel. Contemplaron el metal doblado y ennegrecido, pero sobre todo, las cenizas.